sábado, 26 de marzo de 2016

El guardián del humedal Jaboque

·        Más de 30 años al cuidado del humedal Jaboque, de manera voluntaria, le han dado el reconocimiento de ambientalistas, funcionarios y autoridades de la localidad.


Con un gran espíritu ambientalista y fuerte conexión con el humedal Jaboque, de quien dice es “una perla del corazón de Engativá”, Luis Antonio Vega, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Villa Mary, conoce, convive, sufre y cuida este vasto cuerpo de agua como si fuera un miembro más de su familia.
Recuerda con nostalgia los tiempos de antaño, cuando el humedal no estaba tan contaminado y permanecía habitado por diversas especies de flora como el sauce, tabaco, lenteja de agua y sombrilla japonesa en cuyas grandes hojas se refugiaban comadrejas, conejos y curíes. También se deleitaba con  aves como garzas, gallinetas, patos, monjitas, canarios campesinos, ratones de agua, tingüas y murciélagos, entre otros. "En una ocasión sembré sauces en gran parte del humedal. Después vino una empresa y se los llevó a un vivero para luego venderlos de manera absurda como si fueran ellos quienes los hubieran traído”.
Reconoce que el humedal en sus más de cuatro kilómetros de largo, desde las montañas orientales pasando por el canal de Los Ángeles, va recogiendo basuras de la ciudadanía; por lo anterior, admite que no es fácil mantenerlo en sus mejores condiciones, pues pese a las ingentes sumas de dinero que la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá ha invertido en su mantenimiento, su aspecto actual no es el mejor.  Pero también advierte que las empresas contratistas no tienen en cuenta ni respetan el conocimiento y la experiencia de quienes han cuidado el humedal desde años atrás.
Hace diez años gestó la iniciativa comunitaria “Amigos del Humedal”. Inició hablando con los vecinos desde Villa del Mar hasta Engativá pueblo y se reunieron para exigir a las autoridades que lo intervinieran, y se logró. “Inicialmente, se reunieron más de 80 personas que de manera voluntaria se metían al agua para sacar basuras y maleza, mientras otros hacían almuerzo, tinto y refrescos, en una especie de minga ambiental”, contó Luis Antonio. Recuerda un domingo, en el que extrajeron 36 llantas del fondo del humedal.
Sin embargo, la organización hace algunos años dejó de actuar debido a diversos inconvenientes que debieron afrontar con las empresas administradoras.

Hoy, el Jaboque está lleno de maleza, basuras y gruesas capas de lodo que evaporan malos olores, infestando a la comunidad circunvecina. “Vivimos enfermos de gripa y enfermedades respiratorias. Nosotros no volvimos a meter mano en el humedal porque los contratistas nos prohibieron diciendo que ellos son los únicos que saben, aunque lo hagan mal”.  Concluye además, que cada gobierno llega y cambia las reglas de juego, pero en últimas es muy poco lo que hacen por mejorar el aspecto del humedal.